viernes

Hola:
Soy Ruben, y ando por las islas de  Hong Kong... como podéis observar aquí las casas no son lo que se dice pequeñas jejej ...
De momento os dejo con mi imagen, y espero que en breve os pueda ir contando como va sucediendo mi aventura...
Moitos Bicos¡¡¡

domingo

Primer contacto...

Llevo tiempo sin entrar en el blog, pero esta imagen merece el esfuerzo.... LOS MONOS VIAJEROS comienzan la andadura....
Nuestro querido amigo Alvaro, nos envía esta instantanea... desde uno de los lugares con mas magia de Inglaterra, Stonehenge.

El esfuerzo que realizan historiadores y arqueólogos por encontrar una respuesta a las numerosas incógnitas, es casi el mismo que dedican a destruir mitos que, a fuerza de repetirse, han acabado convirtiéndose en realidad para una importante mayoría.

Hay muchísimas leyendas e historias que tratan de explicar el origen de Stonehenge o su funcionalidad. Uno de los mitos más extendidos es la asociación entre Stonehenge y los Druidas. John Aubrey (1626 - 1697, considerado el primer arqueólogo inglés) fue el primero que sugirió la relación entre Stonehenge y la cultura celta y los druidas, al considerar éste como un templo druida. Pero fue el Dr. William Stukeley (1687-1765) quien, obsesionado con la obra de Aubrey y las civilizaciones inglesas más antiguas, potenció la creencia de la existencia de un culto druida en Stonehenge a través de sus trabajos Stonehenge: a Temple Restored to the British Druids (1740), y Aubrey: a Temple of the British Druids (1743). Su obra tuvo una gran influencia en posteriores interpretaciones y en el imaginario colectivo, siendo muy difícil desde entonces desvincular a Stonehenge de los ritos druidas. Aunque erróneamente Stukeley atribuyó la construcción del complejo a los celtas, lo cierto es que sí realizó un buen trabajo al señalar una posible relación entre dicha construcción y los solsticios, al mismo tiempo que afirmó que la construcción era mucho más antigua de lo que hasta entonces se había creído; pues en este período se le atribuía normalmente un origen romano o medieval.
Otras leyendas relacionan a Stonehenge con el ciclo artúrico y Merlín. Geoffrey of Monmouth (c. 1100 - c. 1155) recoge la leyenda en su Historia de los Reyes de Britania (Historia Regum Britanniae), escrita en latín en 1136. Cuenta el cronista que Stonehenge se levantó en tiempos de Ambrosio Aureliano (mal llamado Aurelio Ambrosio por Geoffrey) y su hermano Uther Pendragón, padre del mítico rey Arturo. Al parecer, tras una dura batalla contra los sajones, Ambrosio se dirigió a las planicies de Salisbury donde estaban enterrados los nobles muertos en la batalla y, sobre sus tumbas, les prometió construir un monumento para honrar su memoria. Tras una búsqueda infructuosa, Ambrosio solicitó consejo a Merlín para llevar a cabo tal hazaña y éste le habló de la «Danza del Gigante»: unas enormes y bellas rocas situadas en las montañas de Irlanda que tenían efectos curativos. De acuerdo con Merlín, los bloques habían sido traídos de África por una raza ya desaparecida de gigantes irlandeses que hacía uso de su poder curativo. Ambrosio decidió enviar al lugar mágico a Merlín, junto con una armada compuesta por 15.000 caballeros bajo el mando de su hermano Uther. A pesar del empeño puesto en la obra, los caballeros no consiguieron mover las rocas y Merlín tuvo que emplear su magia para trasladarlas y ubicarlas donde hoy las encontramos. Cuenta la leyenda que tanto el rey Ambrosio como su hermano fueron enterrados en Stonehenge o el «anillo de los Gigantes de Stonehenge» como era conocido según nuestro cronista.
Hay algunos elementos constantes que se repiten con cierta asiduidad en las leyendas como, por ejemplo, la raza de gigantes y los efectos curativos de las rocas. Otra de esas historias populares que también reúne ambos elementos, es aquella en la que relaciona la construcción de Stonehenge con una raza de gigantes: los hiperbóreos, adoradores del dios Apolo (dios relacionado, por otro lado, con la medicina y la curación). De acuerdo con la mitología griega esta raza de gigantes habitaba el norte de Europa y hay quien encuentra en una cita del historiador Diodoro de Sicilia (siglo I a. de C.) una descripción de Stonehenge: «hay en la isla un recinto de Apolo y un templo ilustre [...] los encargados son los boreales [...]». La fuente primaria de Diodoro fue la obra sobre los Hiperbóreos de Hecateo de Abdera, un historiador y filósofo griego que vivió en el siglo IV a. de C., quien aseveraba que la raza de gigantes habitaba las tierras de lo que hoy se conoce como isla de Gran Bretaña y afirmaba que allí existía un extraño templo circular dedicado a Apolo.
Si se visita Stonehenge, el turista aún oirá a través de las audioguías algunas otras curiosas leyendas como aquella que dice que la aparición de Stonehenge se debe al diablo, quien robó las rocas a una anciana a base de engaños. Cuentan por ahí que una anciana tenía las piedras en su jardín y que el diablo se encaprichó de ellas, así que le propuso un trato a la mujer: le daría tantas monedas como pudiese contar durante el tiempo que tardara en quitar los bloques y llevárselos. La anciana aceptó de buen grado pensando que obtendría unos sustanciosos beneficios por unos pedruscos pero... hete aquí que el diablo, que sabe más por viejo que por diablo, hizo uso de su magia llevándose las bloques antes de que la mujer pudiera empezar a contar las moneda. Y así se quedó ella, sin sus piedras y sin monedas.
Por supuesto hay quien relaciona esta construcción con los extraterrestres. Es prácticamente una norma poner un alienígena en cada extraordinaria obra arquitectónica que pueda haber construido el hombre...


Extracto sacado de :
http://chocoadicta.com/stonehenge-mitos-y-leyendas