
Estaba allí sentado; tenía mucha gente alrededor, hablaban y reían sin parar, pero yo no los escuchaba, no los sentía. La verdad es que me daba lo mismo estar allí o en otro lugar. Me sentía bien, el ambiente era agradable, y la gente... bueno, la gente hacía bulto, y eso me bastaba. Mi mente estaba en blanco. Por primera vez en mucho tiempo no pensaba en nada, simplemente estaba allí y bebía, sobre todo bebía, tenía la boca seca, y era como una especie de necesidad, como si el liquido fuese algo vital para mi existencia. Mi corazón estaba relajado y sentía que todo mi cuerpo flotaba en una nube. Era extraño, porque los demás no se daban cuenta de ello.Alguien me pasó un diminuto pedazo de papel con una especie de dibujo en el centro, cogí el papel y sonreí. Mi corazón salió de su letargo, para introducirse en una carrera de alta velocidad. Me llevé el papelito a la boca y lo saboreé durante varios minutos; era un sabor extraño que al mezclarse con la saliva se iba introduciendo por mi organismo con un dulce y excitante cosquilleo, atravesando cada célula, cada vaso sanguíneo, cada órgano, de punta a punta, por todo mi cuerpo.Mi ser estaba cambiando, ya no me sentía flotar en una nube, sino que iba en ala delta surcando el techo del bar. Los demás reían y hablaban sin parar sin percatarse de la situación. Sin ni siquiera levantarme de la silla, salí del bar con mi ala delta y alcé el vuelo hacia las alturas; recorrí la ciudad y saludé a las estrellas, visité a la luna y hablé con las montañas, ahora ya nadie podría parar mi vuelo.En mi cara se reflejaba la palabra paz con una tímida sonrisa, mi pulso era cada vez más alto, y los demás seguían ahí sin inmutarse por mi estado, nadie se había dado cuenta de que me había ido a otro mundo. A un mundo diferente donde lo que reinaba era la paz, y la tranquilidad.De repente me percaté de que había vuelto al bar, notando al mismo tiempo algo raro en el ambiente. Todo parecía ser lo mismo, pero tenía la impresión de que todo era diferente, como si estuviese viendo el bar desde otra dimensión. Miré a mis amigos y eran los mismos, pero todos iban vestidos de buzo, y bebían todos de un baso común con forma de elefante, los camareros eran ranas azules y servían montados en patinetes de lunares. Era obvio que algo estaba pasando.Mi boca comenzó de nuevo a secarse y pensé en tomar algo de beber y mientras pensaba en lo que quería tomar, un helado de frambuesa pasó por delante mismo de mis narices, (odiaba los helados de frambuesa) y según miraba al helado, imaginé que se lo tiraba a una de las ranas azules que se apoyaban en la barra del bar, y como por arte de magia, esa horrible cara azul se llenó de una mugrienta masa rosa mezclada con sirope de chocolate. Era realmente repugnante. Al ver esto, noté como mis tripas se revolvían y algo dentro de ellas gritaba por salir de su interior, al momento, me levanté y me dirigí a los servicios, abrí la puerta y me encontré un largo pasillo sin final. Anduve durante lo que me pareció un espacio de tiempo de varios días (aunque en realidad solo fueron dos segundos) y me topé con una puerta muy bonita y original, tenía forma de trébol, y para entrar tenías que hacer contorsionismo, porque no te cogía todo el cuerpo de golpe. Cuando conseguí pasar me encontré con una copa de champan en el centro de la habitación pero no sabía si era para beber o para descargar, la verdad es que no recordaba lo que quería hacer si beber o descargar y como lo primero que había necesitado antes de ver la imagen del helado era beber, pues metí la cabeza y se bebí todo aquel liquido, y después descargué en el mismo lugar, pensando en la putada que le haría al próximo que pasase a esa habitación con intención de beber. En ese momento mi corazón comenzó a frenar, como si hubiese terminado la carrera.Me sentía aliviado y no sabía muy bien porque. Salí del cuarto, aunque esta vez la puerta era normal, llegué al lugar donde se encontraban mis amigos y, cosa rara, iban vestidos como en un principio. Miré a los camareros y, seguían siendo feos, pero, ya no tenían cara de ranas, me senté y miré a mí alrededor, todo volvía a ser lo de antes. Y sabes, ya no me gustó. Así pues decidí retirarme y volver a casa, meterme en la cama y seguir soñando.
Divertida e inquietante,me gusta.Vaya pedo o situacion....
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