
El día está gris, siempre me pasa lo mismo, con este clima siempre me vuelvo pesimista y ñoña, aunque cuento con que esta historia no sea ni lo uno, ni lo otro.
La historia trata sobre un sueño en el que sales tú, siempre tu, y no hago otra cosa mas, que darle vueltas al por qué de este sueño.
No formas parte de mi vida, ni siquiera formas parte de mis amigos, sí, nos conocemos, pero como se pueden conocer dos personas que viven en el mismo pueblo y viven separados por la urbe que les une. De manera que no entiendo porque entras en mis sueños y en mis pensamientos de esta manera. Pero no hay duda de que conseguiré hallar la respuesta.
Ayer caí en la cama tremendamente cansada después de un duro día de trabajo. Me quedé dormida al instante, pero algo sonó fuera de la casa y los perros comenzaron a ladrar, me levanté y di todas las luces del patio por si era otro animal que se asustase con la luz y me dejase dormir, pero los perros seguían ladrando y cada vez mas nerviosos. Yo me asusté por que unos días antes, una vecina me dijo que tuviese cuidado en la noche porque rondaban jabalíes salvajes por la zona, de manera que me bajé al salón y me puse un tazón de leche.
Los perros no llegaban a calmarse del todo y como estaba muy cansada los dejé salir para que se comiesen lo que hubiese fuera.
Dejaron de ladrar, pero tampoco entraban en casa. Salí a buscarlos. La noche estaba muy negra, sin luna y no los veía cerca. Los llamé pero no regresaban. Y… llegó el silencio. Un silencio extraño, muy extraño. No se oían ni los grillos, ni los mosquitos zumbar alrededor de las luces, no se oía nada… Intente aguzar el oído para escuchar a los perros, pero ni eso… Me estaba entrando el pánico por segundos, mi corazón iba a explotar y solo conseguía oír sus latidos. Entonces allí, saliendo de la oscuridad, una sombra se acercaba a mí. No era la sombra de ningún animal, era la sombra de una persona, una persona que se acercaba cada vez más, alguien saliendo de la nada cruzando el jardín, y mis perros sin aparecer…
Creí que me moría allí mismo. Pregunté que quien eras, pero no contestaste, y tú, te acercabas más a mí, provocando con tu silencio el miedo en mis entrañas.
Al principio pensé que todo era un mal sueño y que tenía que despertar, al acercarte a la luz pude ver tu cara, y al instante volvieron los sonidos de la noche, y detrás de ti, de la misma oscuridad de donde habías salido, salieron los perros moviendo el rabo como si te conociesen de toda la vida y te estuviesen dando la bienvenida.
Apareciste con tu sonrisa llena de paz y seguridad fingidas, con esa mirada de respeto y superioridad. Como si lo que estabas haciendo fuese algo que haces todos los días, plantarte en medio de mi jardín a media noche y saliendo de… la nada…
Me saludaste, _hola Irnara_ así, como si tal cosa… y te quedaste ahí, mirándome…
Y, como suele pasar en estas cosas… sonó el despertador y mis perros saltaron a la cama dándome los buenos días.
Hasta aquí todo bien, un sueño normal y corriente, pensarás que es solo el sueño de alguien que desea a alguien etc., etc.
Lo raro de todo esto es que no te conozco, y lo poco que sé de ti, no me gusta y nunca me ha gustado.
Nunca hemos intimado por que nunca me has llamado la atención como persona, ni amistosa, ni físicamente.
Pero este sueño se repite una y otra vez, desde hace un año, y no le encuentro sentido alguno. De hecho llevo sin saber de ti mucho tiempo, y por más que le busco la razón… no la encuentro, y no lo entiendo, no sé que quiere decir todo esto.
He intentado localizarte, para preguntarte a ti en persona, pero por tu voz y tu reacción ante mi llamada, di por hecho que estabas tan sorprendido de mi llamada como yo de tu aparición en mis sueños.
Ya no sé que mas hacer al respecto, el caso es que no te quito de mi cabeza… cada vez estás mas dentro y no quiero que este estúpido sueño llegue a confundirme.
Tarde o temprano daré con la respuesta, por que no es posible que el sueño siga repitiéndose de la misma manera siempre, llegará un momento en que aparezca algo diferente en él que me de una pista de por donde seguir indagando. De manera que con estás palabras te dejo, me voy a soñar, a soñar contigo, y esta vez espero que hagas algo mas que mirarme…
La historia trata sobre un sueño en el que sales tú, siempre tu, y no hago otra cosa mas, que darle vueltas al por qué de este sueño.
No formas parte de mi vida, ni siquiera formas parte de mis amigos, sí, nos conocemos, pero como se pueden conocer dos personas que viven en el mismo pueblo y viven separados por la urbe que les une. De manera que no entiendo porque entras en mis sueños y en mis pensamientos de esta manera. Pero no hay duda de que conseguiré hallar la respuesta.
Ayer caí en la cama tremendamente cansada después de un duro día de trabajo. Me quedé dormida al instante, pero algo sonó fuera de la casa y los perros comenzaron a ladrar, me levanté y di todas las luces del patio por si era otro animal que se asustase con la luz y me dejase dormir, pero los perros seguían ladrando y cada vez mas nerviosos. Yo me asusté por que unos días antes, una vecina me dijo que tuviese cuidado en la noche porque rondaban jabalíes salvajes por la zona, de manera que me bajé al salón y me puse un tazón de leche.
Los perros no llegaban a calmarse del todo y como estaba muy cansada los dejé salir para que se comiesen lo que hubiese fuera.
Dejaron de ladrar, pero tampoco entraban en casa. Salí a buscarlos. La noche estaba muy negra, sin luna y no los veía cerca. Los llamé pero no regresaban. Y… llegó el silencio. Un silencio extraño, muy extraño. No se oían ni los grillos, ni los mosquitos zumbar alrededor de las luces, no se oía nada… Intente aguzar el oído para escuchar a los perros, pero ni eso… Me estaba entrando el pánico por segundos, mi corazón iba a explotar y solo conseguía oír sus latidos. Entonces allí, saliendo de la oscuridad, una sombra se acercaba a mí. No era la sombra de ningún animal, era la sombra de una persona, una persona que se acercaba cada vez más, alguien saliendo de la nada cruzando el jardín, y mis perros sin aparecer…
Creí que me moría allí mismo. Pregunté que quien eras, pero no contestaste, y tú, te acercabas más a mí, provocando con tu silencio el miedo en mis entrañas.
Al principio pensé que todo era un mal sueño y que tenía que despertar, al acercarte a la luz pude ver tu cara, y al instante volvieron los sonidos de la noche, y detrás de ti, de la misma oscuridad de donde habías salido, salieron los perros moviendo el rabo como si te conociesen de toda la vida y te estuviesen dando la bienvenida.
Apareciste con tu sonrisa llena de paz y seguridad fingidas, con esa mirada de respeto y superioridad. Como si lo que estabas haciendo fuese algo que haces todos los días, plantarte en medio de mi jardín a media noche y saliendo de… la nada…
Me saludaste, _hola Irnara_ así, como si tal cosa… y te quedaste ahí, mirándome…
Y, como suele pasar en estas cosas… sonó el despertador y mis perros saltaron a la cama dándome los buenos días.
Hasta aquí todo bien, un sueño normal y corriente, pensarás que es solo el sueño de alguien que desea a alguien etc., etc.
Lo raro de todo esto es que no te conozco, y lo poco que sé de ti, no me gusta y nunca me ha gustado.
Nunca hemos intimado por que nunca me has llamado la atención como persona, ni amistosa, ni físicamente.
Pero este sueño se repite una y otra vez, desde hace un año, y no le encuentro sentido alguno. De hecho llevo sin saber de ti mucho tiempo, y por más que le busco la razón… no la encuentro, y no lo entiendo, no sé que quiere decir todo esto.
He intentado localizarte, para preguntarte a ti en persona, pero por tu voz y tu reacción ante mi llamada, di por hecho que estabas tan sorprendido de mi llamada como yo de tu aparición en mis sueños.
Ya no sé que mas hacer al respecto, el caso es que no te quito de mi cabeza… cada vez estás mas dentro y no quiero que este estúpido sueño llegue a confundirme.
Tarde o temprano daré con la respuesta, por que no es posible que el sueño siga repitiéndose de la misma manera siempre, llegará un momento en que aparezca algo diferente en él que me de una pista de por donde seguir indagando. De manera que con estás palabras te dejo, me voy a soñar, a soñar contigo, y esta vez espero que hagas algo mas que mirarme…


