jueves


Después de mucho meditar y llorar por todas la esquinas de la casa… Ha llegado el momento de pasar página. Los ánimos de los míos me empujan adelante, y me incitan con nuevas ilusiones. Tenía ganas de verlos, pero ahora tengo mas ganas aún. Ganas de recuperar tardes perdidas, risas olvidadas y conversaciones a medio terminar.
Supongo que como buena tauro, mi tiempo de rumiar las circunstancias ha terminado, y comienza de nuevo la remontada.
Vuelvo a recuperar las ganas de vivir muy lentamente. En un principio solo pensaba llevar una maleta, sólo con lo necesario, a parte de mis compañeros de viaje por supuesto. Mientras decidía que era lo necesario, me encontré con una maleta llena de cosas para dar; mis materiales de juegos y manualidades para mi angelito, mis libros para mi adolescente favorito, utensilios de casa para mi madre, detalles personales para mi hermana, zapatos y ropa para compartir con las amigas, música …
Se hizo tan grande el montón de cosas imprescindibles para el viaje, que ahora estoy deseando llegar a ese destino para poder repartir todas esas cosas a sus correspondientes nuevos dueños… Y poder empezar otra vez, por que si algo tengo claro es, que soy incapaz de estar parada.
Sigo sin saber muy bien hacia donde se dirigen mis pasos, pero sea hacia donde sea, al menos estaré con los míos, y lloraré con ellos, reiré con ellos, nos enfadaremos justos y resolveremos problemas mundiales acompañados de un buen café.
Poco a poco, día a día …

martes

Estado de ánimo

Preparados para lo que venga...

En las noticias… solo desesperanza.
En el ambiente… solo depresión.
¿Cómo hemos llegado hasta este punto?
No me puedo creer que todo vaya tan mal. Solo muerte, ruina y tristeza. Tantas horas trabajadas, tanto sudor derramado. Tantas prohibiciones, tantos cambios de camino.
Hablo con la gente, y solo escucho lo mismo, la misma historia que yo escribo y la misma circunstancia.
Hace poco, en una de esas famosas asambleas escuché a alguien quejarse. Hablaba de cómo llevaba cinco años viviendo en casa de sus padres, cobrando el paro, sin ayuda para seguir estudiando. Dicha persona tiene 27 años, se le ofrecieron varios trabajos los cuales rechazó para cobrar el paro, vive como un rey y tiene un coche deportivo de primera gama.
Yo llevo toda la vida trabajando en lo que he podido, hace cuatro años abrí un negocio que cerró por la crisis, y me encuentro sin trabajo, con una hipoteca, y un crédito, y sin paro.
Ante esta historia, me vine a bajo…
Y descubrí que no tenemos salida.
Los humos se caldean en las redes, las personas ya no son tan pacientes, ni siquiera yo.
El dicho mas común en estos días es “hay que seguir adelante”.
En eso andamos, siguiendo adelante, y yo, al fin y al cabo, tengo una familia que apuesta por mí, y mi maleta requiere pocos esfuerzos. ¿Pero que pasa con esa gente que se encuentra en la misma situación que yo, y que no tiene familia, ni apoyos, y que llevan a cuestas maletas llenas de infancia? ¿Qué va ha ser de ellos?
Creo que todo se nos escapa de las manos, somos millones de personas con una base de cultura muy diferente entre nosotros. Estamos dejando de mirar a nuestro alrededor y estamos perdiendo la poca humanidad que nos queda.
Esta situación no es la chispa que enciende la mecha, si no una bomba de relojería con un cronómetro estropeado. Y la bomba estallará, el ¿cómo? y el ¿cuándo? no lo sabemos, nadie lo sabe, pero estallará. Sólo espero que para cuando estalle, siga teniendo mi conciencia tranquila.

Comienza el desmantelamiento de una vida entera, ¿qué es importante y qué no? La ropa, los papeles, los recuerdos, lo que entra en el coche, o lo que puede entrar en mi futuro destino.
Todos dicen que es una nueva etapa... ¿cuantas mas me quedan?
Se acaba lo dado. Se cierra una puerta. Ganan los mas fuertes, y caémos los que menos culpa... tenemos.
Digo adios a mi sueño, a mi casa, a mi confianza, y lo que es peor... a mi esperanza.
Me llevo en el corazón el cariño de muchos y la risa de otros tantos.
Dejo.. seis años de ilusiones perdidas, de confianzas rotas.
Vuelvo a empezar de cero. Como tantas veces ya.
No sé que meter en las cajas... ni que es lo que voy a necesitar... pero hay algo que no puedo dejar, y no me importa las cajas que pueda dejar atrás, ni lo que me espera con esta decisión, pero lo que mas claro tengo, y hoy mas que nunca, es que mis chicos vendrán conmigo, vaya donde vaya, aunque tenga que irme a vivir debajo de un puente por que no encuentre sitio para ellos.
Por que a pesar de todo...
Con ellos, me siento viva.
Y en estos momentos sentirme viva es mucho mas de como debería sentirme.