
...venga, vale, os contaré una historia, sobre un señor al que le gustaba soñar. Vivía en una casa en el campo alejado del mundo, porque decía que la naturaleza era la única compañía que le aportaba paz y tranquilidad.Tenía un jardín tremendo, lleno de flores y arboles de todas las especies, y su casa, aunque no era muy grande, siempre estaba llena de animales, gatos, perros, ardillas, pájaros, etc., los cuales convivían todos juntos en plena armonía.Era una tarde de verano, como otra cualquiera, aunque en esta ocasión, una pequeña tormenta de lluvia, hizo acto de presencia. A dicho señor no le gustaba la lluvia, de hecho se deprimía mucho cuando llovía, porque ésta le traía recuerdos de pasado, de su vida en sociedad, de sus conocidos, en fin, que decidió relajarse y prepararse una taza de té caliente, para poder sobre llevar la tristeza de la tarde, con un poco de optimismo. Gotas de agua resbalando por los cristales; eso era lo único que conseguía distinguir desde el otro lado de la habitación. Se sentó en un sofá junto a la ventana. Le gustaba ese sofá. Le hacía sentir bien, de hecho, ese era el único lugar que le transportaba a lugares extraños y desconocidos, allí donde los sueños son reales; ese sofá le hacía soñar...Algunas veces soñaba con el amor, un sueño donde por pura casualidad conocía a una chica que instantáneamente pasaba a ser la mujer de su vida, una mujer comprensiva, cariñosa y simpática que le sacaba de la monotonía y le hacía ver las cosas más bonitas. Otras veces soñaba con la amistad, donde los amigos eran nobles y buenos y le colmaban de toda clase de sorpresas, algunas buenas, otras malas, pero en definitiva sorpresas amistosas que no solo le ayudaban a madurar, sino que llenaban su alma convirtiéndola así en un alma plena. A veces incluso soñaba con la muerte, deseándola sin sentido, para unos y para otros, o incluso a sí mismo, con la intención de buscar un poco de paz para su propio espíritu.Pocas eran las ocasiones en las que soñaba con una vida fantástica, un cuento absurdo o algo irreal, como aquella en la que soñó ser la estrella fugaz, flotando en el espacio, observando aquí y allá, jugando con los corazones y deseos de las personas, causando catástrofes y sembrando amor. O aquella otra donde soñó con ser un gran mago en tiempo de vikingos, donde fabricaba pócimas mágicas, y donde daba consejos a los jefes de como ganar una guerra.Y allí sentado, viendo el pasar del tiempo, acertó a descubrir algo que no había visto antes, através de esa ventana. Era una especie de luz blanca, que muy lentamente se iba acercando a él.Aquella luz era intensa y cegadora que cuanto más se acercaba, mas grande se hacía. Intentó como pudo retirar el vaho de los cristales, de manera que pudiese distinguir de qué se trataba, y cuando la luz se hubo acercado lo suficiente, descubrió con ojos de asombro, que se trataba de la luna, la cual se había caído de su pedestal allí en el firmamento, y había llegado rodando hasta su casa.Sin pensarlo dos veces, se levantó de su sofá y se dirigió al jardín, con la intención de averiguar lo que estaba pasando. Y allí la encontró, radiante y fresca. Era la luna, la mismísima luna. Él no podía creerlo, dio una vuelta a su alrededor, para cerciorarse, pero cuando estaba llegando al lado más oscuro, un intenso escalofrío recorrió su cuerpo; efectivamente era el lado oscuro de la luna, no cavía duda. Jamás hubiese podido imaginar que la luna albergase tanta oscuridad.Según se iba adentrando en ella, el temor y el miedo se iban haciendo con el mando de sus sentidos. Un frío seco le heló las entrañas, pero sus pies no podían parar, seguían andando, adentrándose más y más en esa oscuridad hasta que él mismo desapareció en ella. Al día siguiente, aquel sofá estaba vacío; en la casa no se vislumbraba ningún signo de vida humana o animal; y el jardín estaba totalmente vacío, todo era tierra seca sin color sin calor...Cuentan que en las noches de verano, cuando hay luna llena, ésta se abre al mundo y hace realidad los sueños y deseos de las personas; pero cuentan también, que pobre de aquel que sueñe con ser luna...
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